Hace
un poco más de 10 años en mi casa hasta ahora habíamos adquirido un computador;
una mini-pantalla con una base gigante de CPU, sólo con un juego (Prince of Persia)
y a blanco y negro. En ese tiempo las tareas se conseguían en las bibliotecas,
en los libros de la biblioteca de la casa, en el texto escolar, con los apuntes
de clase y en las situaciones extremas, con la llamada al tío ingeniero, a la
abuela catequista, o al primo sociólogo. Unos años después la búsqueda se
agilizó mediante Encarta, una enciclopedia digital que se instalaba en los
computadores y no requería ningún tipo de conexión a la web, allí había todo
tipo de información y recurso multimedia correspondientes, y la información era
confiable. Sin embargo, luego vino el internet, y la búsqueda de tareas se hizo
una cuestión de digitar unas pocas palabras en el buscador, copiar, pegar e
imprimir. Las facilidades que este ofrecía y la cantidad de información que
albergaba aún no era mesurable en nuestras mentes, tanto que siempre acudíamos
a Wikipedia, rincón del vago y monografías.
Aunque
estos lugares pueden tener un 80% de confiabilidad, hay muchas otras páginas
que están llenas de información engañosa. Páginas en las que podemos encontrar
hechos que nunca sucedieron, fotos de personas haciendo cosas o con personas
que fueron retocadas en photoshop, datos con cifras alteradas, en incluso
declaraciones de personajes célebres que nunca fueron hechas.
El
peligro de confiar en cualquier información web es muy grande, desde una
mentira pequeña hasta grandes fiascos en el mundo informativo pueden suceder.
Alex Grijelmo lo explica en su artíclo ‘En internet las mentiras nunca mueren’ “Como
ha dicho Patrick Boyle, de la Universidad de Maryland y creador de una
ciberpágina sobre engaños virtuales, “el problema es que con Internet las
mentiras nunca mueren”. Y además, añado ahora, siempre son irreparables. Pero
cuando se producen daños morales contra la persona o contra su imagen, ni
siquiera una sentencia favorable a la víctima acaba con ellos en Internet. Las
injurias permanecen ahora en sus inmensos archivos, esperando a ser activadas
de nuevo. Entre otras razones, porque las sentencias no tienen carácter
universal, en lo que en esta nueva era tecnológica entendemos ya por universal:
No disponen de alcance cibernético ilimitado para contrarrestar los efectos del
delito.” (Grijelmo, 2008)
En
la actualidad es necesario ser extremadamente rigurosos con los filtros que
usamos para decidir ‘qué información usar’. Una simple búsqueda rápida que hacíamos
en el colegio a última hora y nos daba un ‘Excelente’, para una persona en el
mundo real puede significar una demanda, una expulsión, un despido, y peor aún
dañar la reputación o dañar a muchas personas difundiendo información errada. “Y
hoy más que nunca debemos permanecer en alerta ante ese gran poder de difusión
de los medios, ante el hecho de que las mentiras nunca mueren en Internet. La
mentira reaparece con búsquedas segmentadas, no se pierde nunca en el océano de
datos del ciberespacio. Se pesca enseguida, incluso sin querer. Aún es posible
encontrar en la Red muchas mentiras condenadas incluso por sentencias firmes.” (Grijelmo, 2008)
Una
de las posibles soluciones a este problema es empezar a usar filtros mediante
los cuales se evalúe la procedencia y posterior confiablidad de la información.
Existen varios formatos que facilitan esta labor, y aunque no puede hacerse una
evaluación con 50 preguntas cada vez que se abre una página Web, si es bastante
útil llevar los criterios en la mente para la próxima vez que se investigue en
internet.
http://www.slideshare.net/atiznado/formato-validar-fuente-internet
Grijelmo, A. (2008). Con Internet las mentiras nunca
mueren. Fórum Nueva Economía. Madrid.

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